Cómo estimular la lectura en casa

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Empezamos la Semana del Día del Libro, que cómo sabréis es el próximo jueves día 23 de abril. Esta semana estará dedicada en nuestro blog a la lectura y a los libros, especialmente los dedicados a la literatura infantil.

Muchas veces cuando hablamos con los padres, sus preocupaciones más repetidas suelen ser:  “¿cuándo aprenderá mi hijo a leer?, ¿cómo puedo hacer para que mi hijo lea?, No le gusta nada leer, ¿qué puedo hacer para solucionarlo? “.

Hoy os traemos doce recomendaciones u orientaciones muy generales sobre cómo estimular la  lectura en casa: 

1. Cuando nos enfrentamos con el aprendizaje inicial de la lectura es muy importante no obsesionarnos con la edad del comienzo de la lectura. No todos los niños comienzan a leer a los 5 ó 6 años: unos lo hacen antes y otros después. Cada niño lleva un ritmo de aprendizaje distinto. La lectura no se adquiere hasta que el niño no adquiere una madurez previa de otros factores importantes: discriminación visual, atención, memoria… Parece que el niño hasta que no lee no aprende pero esto no es así: en su cabecita día a día se asientan las bases necesarias para que este mecánico se desarrollo. Y puede ser que esto suceda se repente, de un día para otro,  será como si en su cabeza se hiciera un “clic” en el que para él todo este proceso lector surja de repente.

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2. Despertemos en la vida cotidiana la curiosidad de los niños por los textos escritos. La lectura comienza cuando los niños intentan entender textos de uso habitual: carteles de la carretera, etiquetas de los alimentos, rótulos de las tiendas, anagramas… Los escritos son objetos que están presentes en su entorno. Es conveniente mostrárselos y comentar con ellos qué significa cada texto y para qué sirve.

3. Hagamos de la lectura una actividad imprescindible: numerosas actividades de la vida cotidiana pueden llevarnos a los libros. Se trata de buscar esos momentos en los que los libros pueden servir de ayuda: hacer una receta, preparar una excursión o viaje, visitar un museo…

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4Una vez iniciado el aprendizaje de la lectura: Lo primero, no forzar al niño a que lea. Hacer del momento de la lectura algo agradable. Evitemos imponer la lectura como una obligación, y menos como un castigo. Procurar que la lectura cotidiana no sea una lucha. No intentemos modificar sus hábitos de forma brusca. Evitemos proponer la lectura en situaciones en los que los niños están más agitados o interesados en realizar otras actividades que a los padres puedan resultar más incómodas o molestas. Creemos un clima relajado y agradable en torno a la lectura. Presentemos la lectura como algo apasionante, algo divertido para hacer en el tiempo libre. ¡La lectura es y deber ser una fiesta!

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5. Se un ejemplo para tus hijos. Si el niño no te ve leer nunca, existen menos posibilidades de que él espontáneamente se ponga a leer. Los comienzan a acercarse a la lectura, sobre todo, cuando ven leer a los más próximos. Los niños aprenden mucho por imitación, ya lo sabemos. Los niños deben vernos leyendo con frecuencia.

Ejemplos

6. La única manera de favorecer el hábito de la lectura es poniéndolo en práctica. Reservemos varias horas semanales a leer con nuestros niños y a leer a nuestros niños. Implantemos la “lectura de regazo” como una práctica habitual en nuestra familia. La lectura de regazo, según palabras de José Quintanal Díaz,  es la recreación lectora que tiene lugar entre el niño y el adulto,  una experiencia intensa en la que el acto de lectura se interpreta de forma lúdica, para fundirse en la relación afectiva generando vivencias y sentimientos compartidos. Este tipo de relación provoca en el niño unos lazos de afectividad tan intensos, que quedan grabados en su corazón con fuerza y, de algún modo, presiden todo contacto que en el futuro vaya a tener con el libro.  La lectura en voz alta con el libro presente cuando el niño aún no sabe leer le descubrirá los maravillosos mundos imaginarios que encierran los cuentos. Desde aquí invitamos al adulto a ser creativos cuando lean cuentos a los niños: modulen la voz para los distintos personajes, simulen efectos de sonido, canten alguna estrofa o retahíla que se repita…

Lectura de regazo


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7. Acompañemos al niño en su proceso lector. No nos fijemos sólo en el periodo inicial del aprendizaje de la lectura. Leer no sólo es conocer y descifrar las letras. Leer sin comprender no es leer. Las dificultades de lectura pueden aparecer en cualquier momento y hay que estar atentos a posibles dificultades. Además a los niños les suele gustar tener apoyo cercano, tener oyentes. Es importante que se sientan seguros.

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 8. Rodéate y rodéale de un ambiente estimulante para la lectura. Los centros educativos, y también las familias, deberían favorecer el contacto de los pequeños con la literatura proporcionándoles una gran variedad de textos diferentes: cuentos, revistas, poemas, canciones, , recetas, diccionarios, atlas, catálogos, cómics…

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9. La economía familiar no es excusa para no disponer de libros de lectura interesantes: hay bibliotecas en todos los distritos de Madrid . El precio de los libros no debería ser obstáculo para que los libros tengan acceso a una buena variedad de textos. Acudir a las bibliotecas de barrio puede ser una opción interesante para los ratos de ocio. Además suelen organizar numerosas actividades de animación a la lectura o cuentacuentos muy interesantes. Tengámoslas en cuenta.

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 10. Es interesante ir haciéndose con una biblioteca familiar, sobre todo si la economía familiar lo permite. Además en la familia se producen numerosas situaciones en las que se pueden regalar libros: cumpleaños, navidades, vacaciones… También sería positivo proponer a los niños un cierto ahorro para conseguir sus libros favoritos. Animemos a los niños a tener su propia biblioteca, dediquemos un lugar especial para guardar sus libros…

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11. Procurar elegir libros y material de lectura cercanos a los intereses cercanos y espontáneos del niño (animales, dinosaurios, princesas, sus personajes favoritos, vehículos…) para que el niño lea por necesidad, sin que se de cuenta. Cualquier acontecimiento familiar o experiencia de los niños puede servirnos para acercarles a los libros. Busquemos en los intereses del niño para llegar a un buen libro: una película, un deporte, un sueño, un viaje, una celebración familiar….

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12. Si el niño tiene amigos buenos lectores o a los que les guste más leer que a nuestro hijo, tratemos de involucrar a estos amigos en actividades de ocio comunes: organicemos salidas conjuntas a la biblioteca o librería, organicemos un club de lectura,

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Si ya tenemos hijos muy aficionados a la lectura, orientémosles a la escritura: que sean ellos mismos los que se animen a escribir historias tan interesantes como las que están leyendo.

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” Ten como norma no dar a un niño un libro que no leerías tu ” 

George Barnand Show

 ” No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee”

Günter Grass

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5 Responses to “Cómo estimular la lectura en casa”

  1. Marta

    ¡Genial artículo! Como sugerencia, habría que hacer una entrada en el blog para fomentar la lectura en el adulto, ya que muchas veces nos piden a los profesionales milagros cuando en casa no nos acompañan.

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  2. MAMEN

    ME ENCANTA ESTA ENTRADA, PERO OS TENGO QUE DECIR, QUE NO ESTOY DEL TODO DE ACUERDO CON LA PREMISA QUE LEER EN FAMILIA, HACE QUE NUESTROS HIJOS LEAN, NO… EN MI CASA, MIS PADRES NO LEIAN NI LOS INGREDIENTES DE LOS PRODUCTOS, EN CAMBIO YO, ME LEIA TODO LO QUE PILLABA, Y LO INTENTE CON CLARA, INCANSABLEMENTE, PERO NADA, LEE LO JUSTO, PARA CUBRIR EL EXPEDIENTE

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    • Si Mamen tienes toda la razón. Existen muchos casos como el tuyo. Hay veces que la afición a la lectura no surge, sin más, surgen otras como las manualidades, la escritura de poemas, la jardinería, la cocina… No hay que darle mayor importancia. Los padres no son culpables de nada (a veces jeje). Entre todos, familia y escuela, hay que poner los medios para que el amor a la lectura aparezca, tocar todos los palos. Muchas gracias por seguirnos. Un abrazo! Susana

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  3. Nieves

    Es cierto, a veces surge porque sí y a veces por mucho que lo intentes, ¡nada! Pero creo que merece la pena intentarlo. A mí, el ratito de lectura con Raúl por la noche en la cama que no me lo quite nadie… y creo que a él tampoco. Sigue prefiriendo que se lo lea yo pero cuando está de humor leemos “a medias” (él dos palabras y yo tres párrafos…). Aún sin leer bien, adora los libros, aunque a veces se dedica a pasar páginas sin sentido otras veces los contempla, observa los dibujos, me los muestra, memoriza páginas, trata de leer alguna palabra… y eso vale oro!! De pequeño me lo llevaba a la FNAC y podíamos pasar horas enteras tirados los dos en el suelo de la sección infantil viendo cuento tras cuento… Pese a sus dificultades creo que un día conseguirá aprender a leer por cabezonería. Si no le gustara ya habría tirado la toalla, como en tantas otras cosas, y con las letras ¡¡sigue intentándolo!!

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