DIONISIA PLAZA piensa en verde

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Ohhhhh… ¡Esta es una historia verde!

La historia vegetal que hoy os traemos es una historia un poco más diferente y personal de las que hasta ahora os hemos venido ofreciendo. 
Esto que os contamos ocurre en un gabinete, concretamente en el gabinete de lectoescritura de Susana que es quien hoy os esta contando esta historia. 

Hace pocos días recibíamos la visita en el Centro de un grupo de padres que al ver mi clase comentaron: ¡Esto parece un vergel!
Efectivamente mi clase ha estado siempre llena de plantas.
Considero que el amor por los seres vivos, animales y plantas, hay que inculcarlos desde pequeños, y si puede ser predicando con el ejemplo, mejor. 

Pero empezaremos contando esta historia desde el principio con un cuento:


EL TRONCO “DON DIONISIO”  

Había una vez una pequeña plantita, un pequeño “tronco de Brasil”, que crecía con pocas ganas y triste en una pequeña tienda oriental de barrio. Con tan pocas ganas crecía que ya la habían puesto hasta de oferta.

Entonces, un buen día, paso la brujita Susi por allí y al verla exclamó:

- ¿Qué pasa tronco? ¿Qué haces aquí tan abandonado? ¡Ah nooo, tú te vienes conmigo!

Y la llevo al Dionisia Plaza. Allí un grupo de pequeños duendes  traviesos aprendieron a cuidarla muy bien.




Tan bien la cuidaron que creció mucho, mucho, muchísimo… La pusieron de nombre “Don Dionisio” pues era un tronco muy respetable. 

En sólo siete años se hizo así de grande.

Dracaena fragrans
“Tronco del Brasil”

El tronco estaba siendo muy bien cuidado, se sabía querido y por eso crecía sano, fuerte, con ganas… como los niños que le rodeaban.
Cuando llegaba la Navidad los pequeños le adornaban con mucho cuidado y se transformaba en un abeto de Navidad más ilustre que el de la Puerta de el Sol. Los niños  cuando se hacían mayores y se iban del Dionisia Plaza, venían de visita y preguntaban por él. ¡ Se sentían tan orgullosos ! 


Nuestro ” DON DIONISIO ” es muy especial: ¡Merecía una entrada en nuestro blog!

Aquí le tenéis chicos… Os manda saludos !!!

HUERTO DE AULA

A partir de la historia del tronco del Brasil, este año aprovechando la llegada del Otoño, quise introducir un pequeño “Huerto de aula” en mi clase. Nunca lo había hecho ni sabía cómo iba a salir la experiencia. 
Mi idea era seleccionar aquellas semillas hortícolas que se plantaban por fechas otoñales pero al final reconozco que planté un poco de todo por probar. 

Seleccione a los niños de primer ciclo cuyos objetivos de aprendizaje se ajustaban más a la experiencia, los dividí en grupos de manera que cada 2-3 niños plantaron una semilla.
Plantamos: rabanitos, berenjenas, tomates, lechugas, remolacha, alcachofas y perejil.






Colocamos un mural de papel en la pared donde íbamos anotando, además de quienes habían sido los niños que habían plantado cada semilla, los progresos de crecimiento de cada planta. 






La sorpresa vino sólo 5 días después, contra todo pronóstico, las semillas empezaron ya a brotar ¡y brotaron todas!





Para hacer la actividad todavía más cercana al área de la lectoescritura que se impartía en el aula, hicimos una carpeta-herbario. En ella guardábamos unas fichas sobre cada planta, en la hacíamos un registro de cuando habíamos plantado las semillas, cuando empezaron a germinar… También les traje manuales sencillos para buscar y anotar que cuidados necesitaba cada plantita.

La experiencia fue muy gratificante para todos. A los niños les encanto: nada más llegar al gabinete iban a asomarse para ver cómo habían crecido y se peleaban por regarlas (¡querían hacerlo todos todos los días!), hubo que hacer turnos que también se anotaban en el mural. 

Lo malo, como cabía de esperar por otro lado, es que las plantitas murieron pronto pues debieron ser trasplantadas al suelo que es dónde crecen estas plantas y, en el caso de algunas semillas, debieron quizás ser plantadas en una fecha más adecuada. 

SEMILLAS DE ÁRBOLES 


Abandonada la huerta durante el invierno, algunos niños siguieron trayéndome  semillas de sus casas y huesos de frutas para que los plantásemos en mi clase… ¡El entusiasmo seguía vivo! 

Aproveché esta motivación de los niños, y con la llegada de la primavera, seguí con “mi experimento”…esta vez plantaríamos semillas de árboles.

Plantamos pinos, nogales, un roble, una platanera…. 

El resultado también fue bueno pero las semillas tardaron en brotar (algunas no lo hicieron) y los niños se cansaron pronto. Pero igualmente aprendieron mucho. Les explique los árboles tardan mucho más en crecer que las plantas de huerta; que por eso era tan grave cuando se quemaba un bosque… que luego pasaban años, décadas…en volver a recuperarse. 

Aquí veis los resultados:  


Esta plantita es muy especial. Es un naranjo. Vino al cole en forma de hueso. Uno de nuestros niños, Goti,  trajo la semilla de su casa para que su profe, la seño Ana, la plantase. ¡Tenía tanta ilusión que la semilla se hizo planta! 




Este es uno proyecto de albaricoquero, la semilla vino directamente del comedor del centro.




 Y esto que veis aquí es una platanera… alguno pensó que crecería enterrando un plátano en la tierra.



¡Y hasta aquí nuestra experiencia de hoy! 

Si algún papá, mamá, abuelos (que sabemos que nos leéis) niño o profesor ha realizado alguna vez esta experiencia en casa o en el aula y desea compartirlo con nosotros, puede hacerlo escribiendo en comentarios o a blogdiopla@gmail.com

A ver si nos podéis ayudar para saber qué planta (que no sea la típica judía o garbanzo) da buenos resultados y resulta educativa e interesante de ver. Nos interesaría alguna que en maceta se pueda ver el proceso completo: semilla, crecimiento, flor y frutos.. 


Quizás el próximo curso lo intenté con alguna tomatera o fresas…..


CONTINUARÁ….


Para terminar os dejo aquí un pequeño regalo, algo que me gustaría compartir con vosotros…. 

En mi gabinete ocurre algo muy bonito a partir de las cinco de la tarde de octubre a marzo. Vosotros, mis niños, no podéis verlo porque ya estáis en casa, alguno haciendo deberes quizás. 
Desde mi clase se ve una puesta de sol muy bonita, la luz amarillenta que entra crea un ambiente muy especial.


¿ No es mágica ?






  
” El día más especial es el día de hoy “

¡ Disfrútalo !
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3 Responses to “DIONISIA PLAZA piensa en verde”

  1. Buenos días, Susana:

    Me ha encantado la forma de transmitir a los niños ilusión y aprendizaje de una forma tan bella y original.

    Aquí, en casa, el hermano de Diana, Diego, plantó una acelga tras visitar con su colegio un huerto ecológico hace un par de cursos.
    La acelga se puso enorme en su maceta, alcanzando una altura aproximada de treinta centímetros. ¡No está nada mal para crecer en la ventana de la cocina, en interior! Después de un tiempo, y antes de que se estropeara, la cortamos para aprovecharla y comerla en un estupendo puré de verduras :-)

    Un beso,
    Tamara (mamá de Diana Durán)

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    • Susana, del Dionisia

      Ummmmm Buenos días, Tamara. Muchas gracias por compartir vuestra experiencia con la acelga. Eso es lo que yo quería conseguir. Tomo nota de la idea. Plantaremos alguna acelga. Me gusta ! Un abrazo.

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