El arbol de los amigos

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Se acerca el mes de agosto, estas son las últimas entradas en este blog del mes. Se acercan fechas de descanso que serán muy necesitadas por muchos y muy especiales para todos.

De las vacaciones y de los lugares de descanso, algo que solemos recordar con cariño desde que eramos niños son los amigos… esos amigos de la playa, del pueblo, del apartamento de los abuelos… esos con los que quizás el resto del año sólo nos carteábamos. La presencia de estos amigos seguramente ya han desaparecido de nuestras vidas, no así su huella.

Estos últimos días del mes en nuestro centro también son fechas de despedidas de alumnos, amigos y compañeros que ya se van, nos dejan, porque su etapa escolar aquí ha terminado… compañeros con los que seguiremos en contacto y que ya dejaron algo suyo en nosotros… Algunos son como una piedra brillante que seguirá  iluminando nuestro camino en la vida. Otros compañeros quizás no llegaron ni a ser amigos, fueron como el aire que pasaron y apenas nos rozaron, pero  pasaron por nuestro lado para algo, para enseñarnos algo… una lección de vida… 
A aprender a vivir se aprende fuera de las aulas.

Sirva este bonito texto de Borges de hoy a modo de reflexión. Esperamos que os guste. 



TEXTO PARA PENSAR 


EL ÁRBOL DE LOS AMIGOS



Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices 

por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. 

Algunas recorren todo el camino a nuestro lado, 

viendo muchas lunas pasar, 
mas otras apenas las vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. 
El primero que nace del brote es nuestro papá y nuestra mamá, 
nos muestra lo que es la vida. 
Después vienen los amigos hermanos, 
con quienes dividimos nuestro espacio 
para que puedan florecer como nosotros.




Pasamos a conocer a toda la familia 
de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, 
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.


A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. 

Son sinceros, son verdaderos. 

Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. 

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón 
y entonces es llamado un amigo enamorado. 
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, 
saltos a nuestros pies, cosquillitas a nuestro estómago, etc.








Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, 

tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. 

Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, 

durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, 
aquellos que están en la punta de las ramas 

y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre hoja y otra. 



El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima 
y perdemos algunas de nuestras hojas, 
algunas nacen en otro verano 
y otras permanecen por muchas estaciones.






Pero lo que nos deja más felices es darnos cuenta 
que aquellas que cayeron continúan cerca, 
alimentando nuestra raíz con alegría. 
Son recuerdos de momentos maravillosos 
de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. 
Hoy y siempre… 
simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. 
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. 
Habrá los que se llevaron mucho, 
pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida 
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por causalidad.


(Jorge Luis Borges)




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One Response to “El arbol de los amigos”

  1. Laura del Pozo

    Sois geniales!.
    Os quiero amigos!.
    Un beso y un abrazo muy grande!.

    Responder

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