El tiempo fuera: una técnica de modificación de conducta

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Tiempo Fuera: Técnicas de modificacion de conducta

 

La técnica que hoy os contamos se basa en los principios de la Modificación de la Conducta. Este campo de la psicología ha aportado numerosas técnicas eficaces para instaurar o corregir conductas, derivadas de los fundamentos del  aprendizaje humano. Se aplica con éxito en diferentes áreas, tanto en población normal como en población con trastornos relacionados con la salud mental (trastornos de conducta, trastornos generalizados del desarrollo, TDAH, etc).

Para algunas personas estas estrategias pueden resultar demasiado simples o insuficientes como solución de problemas, pero cuentan con un  amplio soporte experimental. Su principal ventaja es que aportan soluciones prácticas aplicadas en el aquí y ahora. No se trata de pasar por alto un análisis y comprensión completa  de cada caso y de las causas que originan las conductas desajustadas (entorno social, familiar, enfermedades orgánicas, factores emocionales…) sino de aportar soluciones inmediatas y eficaces para el control o modificación de la conducta, en especial cuando los trastornos conductuales provocan gran malestar o desadaptación del niño en su ambiente cotidiano,  ya sea en la escuela o en la familia. Por ejemplo, el maestro necesita pautas de actuación ante episodios de desobediencia, agresividad, etc. en clase, dado que en esos momentos no hay tiempo para un análisis pormenorizado de las circunstancias de cada niño y se imponen medidas ágiles. Es aquí donde las técnicas de moficación de conducta resultan de gran utilidad.

Tiempo fuera: Técnica de modificación de conducta

Entre estas técnicas, el tiempo fuera consiste básicamente en la retirada de atención que recibe el niño tras realizar episodios agresivos, conductas disruptivas o inadecuadas, separándole físicamente del espacio actual para trasladarlo a su habitación u otro lugar por un breve espacio de tiempo. También pueden ser los padres u otras personas los que se retiran del lugar donde esté el niño (cuando es posible, p.e. en el baño de la casa). Los niños deben saber los comportamientos específicos que les harán necesitar un tiempo-fuera, cómo se llevará a cabo el proceso, y cómo evitar que esto suceda de nuevo. Así, los niños sabrán que pegar a sus compañeros o hermanos, tirar objetos o insultar a otros, tendrá como consecuencia la aplicación del tiempo fuera.

El razonamiento detrás de estas técnicas de modificación de conducta es que el niño no reciba recompensas positivas (atención, diversión, participación en actividades grupales, etc.) inmediatamente después de una conducta negativa determinada, hasta que logre calmarse. Entonces, el niño puede asociar su mal comportamiento a una consecuencia que le priva de actividades placenteras y reforzadoras, por lo que su conducta negativa disminuirá. Existen diferentes modalidades de aplicación de esta técnica: puede implicar la exclusión física del niño del grupo, o puede ser no excluyente, en el sentido de que se aplica con el niño en el mismo ambiente en el que se encuentra el grupo. Además, se puede usar colocando al niño en una silla específica para este propósito o en un rincón determinado.

Esta técnica no debe ser usada nunca como un castigo. La idea es que sea un tiempo de reflexión o parada que, por un lado, el niño pueda usar para pensar en lo que hizo y, por el otro, detenga su mal comportamiento. Es una manera de enseñarles  a los niños a recuperar el control de su propia conducta y pensar cómo deberían actuar de forma alternativa.

Técnicas de modificación de conducta

Veamos con más detalle  los fundamentos e instrucciones de aplicación del tiempo fuera:

  • El lugar elegido debe ser un sitio aislado, libre de juegos o estímulos con los que pueda entretenerse, preferiblemente una habitación o rincón. No se trata de buscar un espacio amenazante sino un sitio que sea aburrido con escasas posibilidades de que pueda hacer algo para pasar el tiempo.
  • Antes de llegar al tiempo fuera se deben agotar otras posibilidades menos restrictivas como las instrucciones verbales, el contacto visual, la cercanía corporal, la distracción hacia otras tareas más aceptables, el reforzamiento diferencial de la conducta problema, entre otras. Una vez se comprueba que no se  resuelve la conducta a extinguir se decide aplicar la técnica descrita.
  • Como cualquier estímulo que se presenta de manera repetida e indiscriminada, los niños pueden habituarse al tiempo-fuera. En este caso, esta herramienta pierde su efectividad.

Para evitar este fenómeno y respetar la integridad de la técnica, los tres momentos en que se recomienda utilizar el tiempo-fuera son:

1) Cuando el niño está poniendo en peligro a otras personas (por ejemplo, cuando está agrediendo físicamente a sus compañeros).

2) Cuando está poniéndose en riesgo a sí mismo (por ejemplo, cuando se acerca repetidamente a una ventana).

3) Cuando desobedece reiteradamente al adulto, p.e. al profesor.

  • El traslado al “tiempo fuera” debe ser inmediato tras la aparición de la conducta o en el momento que ésta ha llegado a un punto insostenible. En caso de descontroles graves este traslado puede ser complicado, ya que los niños suelen resistirse, por lo que probablemente se necesitarán de varios adultos. Ante conductas más severas, persistentes y/o con presencia de agresividad, éstas técnicas no deben ser aplicadas sin el consejo previo de un profesional de la salud infantil.
  • El aislamiento es importante en la técnica del tiempo fueraNo es aconsejable que se hable al niño mientras está en tiempo-fuera ni se le pida reflexionar acerca de sus acciones en este tiempo (Morawska & Sanders, 2011). No es el momento para sermones, explicaciones o retos. Las explicaciones sobre la conducta negativa deben darse cuando todos estemos tranquilos y abiertos a escuchar y entender. Cuando el tiempo-fuera se termina, se le explica brevemente al niño cómo queremos que se comporte en el futuro y simplemente, se sigue con las rutinas normales del día. Tampoco discuta con él, no entre en recriminaciones ni etiquetas descalificadoras como: “Eres muy malo y te voy a castigar”. Haga caso omiso de sus protestas o promesas. Sí se puede explicar con un tono calmado pero firme el motivo del tiempo fuera utilizando para ello una fórmula concreta “cómo has pegado a tu hermano tienes que parar durante un tiempo para no volver a hacerlo”.
  • No permita que salga antes de tiempo del lugar de aislamiento. Si lo hace advierta de consecuencias más negativas como que deberá estar más rato en esta situación.
  • El tiempo de aislamiento se calcula en base a un minuto por año del niño con un máximo de 10 minutos. No se aconsejan tiempos más largos ya que pueden producir la conducta contraria a la que queremos eliminar.
  • Si cuando lo vamos a buscar no ceden las conductas inadecuadas y persiste la actitud negativa, hay que advertirle que si quiere salir deberá estar algunos minutos sin efectuarlas hasta un máximo de tantos minutos como la edad del niño. Manténgase firme en la decisión. Si pasa la prueba es muy posible que los episodios remitan, si cede aumentarán con toda probabilidad.
  • En el caso de que haya provocado desperfectos en el espacio destinado al tiempo fuera (ha desordenado o roto alguna cosa) deberá reponerlo o repararlo con alguna acción antes de salir. Por eso es mejor que se utilice un habitáculo vacío.
  • Debemos tener cuidado que esta retirada física no comporte algún tipo de beneficio indirecto al niño. Por ejemplo si el niño consigue parar de estudiar o evitar comer algo que no le gusta, lo que haríamos es reforzar la conducta inadecuada.
  • Ésta técnica suele ser muy efectiva si se utiliza adecuadamente y con decisión. La efectividad de la técnica, independientemente de que le estamos retirando la atención, funciona por el temor del niño a perder el respaldo emocional de los padres o cuidadores si no corrige su conducta.
  • No se debe usar el tiempo fuera cuando un niño presenta reacciones emocionales como tristeza, ansiedad o frustración, y sus acciones no atentan contra sí mismo, ni contra otros, ni demuestran desobediencia. Las situaciones en las que existe sufrimiento o que activan los sistemas de apego en los niños tienen como objeto el encontrar refugio, aceptación y validación por parte del adulto. En estas situaciones, el cuidador o profesional debe hablar con el niño y escuchar sus emociones, intentando consolarlo y reducir la intensidad emocional. Cuando el tiempo-fuera se usa para descargar la frustración y/o la ira del adulto, para deshacerse de un niño problemático, o para ganar la batalla a un niño que nos hace sentir que nuestra autoridad y competencia son cuestionadas, estamos atendiendo a nuestras necesidades personales y en este caso no estaría indicado utilizar esta técnica.

Como toda estrategia terapéutica, este método  ha sido discutido en la comunidad científica. Se ha pensado que el  tiempo-fuera se pudiera relacionar con sentimientos de humillación y ansiedad en los niños. También con un aumento de la resistencia por parte del niño y una mayor tendencia a revelarse contra la autoridad. En esta misma línea se ha  cuestionado si esta técnica daña el lazo emocional entre el niño y el adulto que la utiliza. Sin embargo, varios estudios demuestran que esta herramienta, cuando es utilizada de forma apropiada, es efectiva para disminuir conductas agresivas y poco cooperativas en niños pequeños y hasta adolescentes (Morawska & Sanders, 2011).

Además, un buen uso de esta técnica puede promover que los niños aprendan a regular sus emociones de manera independiente, calmándose a sí mismos en situaciones difíciles. Incluso  la literatura demuestra que la aplicación correcta del tiempo fuera está relacionada con una mejora en la relación con el cuidador que la utiliza (Kazdin, 2005), dado que el niño puede concebir al adulto como una figura de seguridad y contención para él.

 Tiempo Fuera: Técnicas de modificación de conducta

En el Hospital de Día de Rehabilitación Dionisia Plaza, desde el departamento de  psicología clínica, trabajamos habitualmente aplicando esta técnica como una estrategia más dentro de los planes de intervención que desarrollamos con los niños, principalmente dado que atendemos a una población infantil con una alta casuística de trastornos conductuales.

En estos casos, los niños reciben un tratamiento psicológico completo donde hacemos también uso de otras técnicas conductuales (refuerzo diferencial de conductas, economía de fichas, etc), cognitivas y terapia de juego, individual o grupal.  En otras situaciones, dado su eficacia también podemos usarla como una herramienta para resolver descontroles puntuales en niños que habitualmente no tienen un funcionamiento desajustado, dado que en poco tiempo cede el episodio y los niños pueden seguir normalmente con sus  actividades del día sin interferir demasiado en el funcionamiento de su grupo ni del centro.

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2 Responses to “El tiempo fuera: una técnica de modificación de conducta”

  1. Adolfo Leonel Borja Gabedia

    me gusta muy interesante sobre todo para los cambio de conducta

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