La Tartamudez o Disfemia

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Hoy, día 22 de octubre, se celebra el día internacional de la concienciación sobre la tartamudez. Es por eso que queremos acercaros al blog algo de información sobre este trastorno, que se da con mayor frecuencia de la que podemos pensar, y que afecta tanto a niños como a adultos.

La tartamudez es un trastorno de la fluidez del habla, que se manifiesta de diferentes maneras, con una gran variedad de síntomas y una gran diversidad interpersonal, y que se caracteriza por repeticiones, prolongaciones de sonidos, pausas inadecuadas en el discurso, bloqueos, uso de estrategias para evitar o manejar “palabras difíciles”, temor a situaciones comunicativas [...] (“Manual práctico de la tartamudez” de Alfonso Salgado Ruíz)

Niño tartamudo

 

Como nos informan desde la página de la TTM / Fundación Española de la Tartamudez, este trastorno surge, sobre todo, en la infancia y se estima que un 5% de los niños tienen disfluencias en algún momento, pudiendo prolongarse y agravarse durante la vida adulta.

Aunque las causas de la tartamudez no están claras, los últimos estudios sugieren que podría estar causado por un problema de integración de los “circuitos neurológicos”. Y además se ha observado una posible predisposición genética.

Es muy importante, no obstante, conocer los factores de riesgo, ya que nos permiten realizar un diagnóstico precoz, lo que posibilita un rápido acceso al tratamiento, que promueve la remisión total o reducción de los síntomas, así como minimizar su impacto en la calidad de vida de los niños que tartamudean. Estos son:

  • Historia familiar: el riesgo de que la tartamudez sea crónica aumenta si el niño tiene un familiar con tartamudez.
  • Edad del niño en el inicio de la tartamudez: los niños que comienzan a tartamudear antes de los tres años y medio tienen mayor probabilidad de superar un cuadro de tartamudez.
  • Duración del cuadro: el 80% de niños con disfluencias remiten en aproximadamente 12 meses.
  • Género: las niñas tienen mayor posibilidad de remisión.
  • Tipos de disfluencia y velocidad de habla: los niños que al tartamudear presentan tics asociados, muletillas o más de 3 repeticiones de sonidos o sílabas o una velocidad de habla muy alta, poseen una mayor probabilidad de derivar en un cuadro crónico de tartamudez.

*Fuente: TTM/fundación española de la tartamudezFundación Española de la Tartamudez

Hay que tener en cuenta que la mayoría de los niños, en su proceso de aprendizaje y uso del lenguaje oral, pueden presentar repeticiones de palabras o frases completas, titubear o vacilar, y eso no significa que tengan un problema de fluidez. Son consideradas disfluencias evolutivas, que suelen darse entre los dos años y medio y los cinco. Pero si observamos que esos “errores” se hacen más frecuentes, se alargan en el tiempo o se añaden otros componentes (esfuerzo o tensión al hablar, movimientos asociados tipo tics, etc.) es importante que no los ignoremos.

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Respecto a cuándo debemos buscar ayuda profesional, la premisa es LO ANTES POSIBLE. Cuando tengamos dudas acerca de la fluidez de nuestr@s hij@s lo mejor que podemos hacer es consultar a un profesional (en este caso el logopeda) para que realice una evaluación y, si es necesario, una intervención temprana. El pronóstico es mejor si comenzamos a intervenir antes de que aparezcan lo que se conoce como “conductas asociadas” (uso de muletillas, circunloquios, fuerza muscular para hablar, conductas de anticipación, de evitación del habla…).

Aunque cada niñ@ es diferente y tendremos que valorar lo que es necesario y útil en cada caso particular, aquí os dejamos unas PAUTAS que os pueden ayudar en el día a día con vuestros hij@s:

  • Cuando el niño hable con nosotros siempre debemos darle el tiempo que necesite, no meterle prisa ni acabar las palabras o frases que está diciendo. Hay que evitar corregirle cuando esté hablando.
  • Cuando seamos nosotros los que hablemos con el niño debemos hacerlo también sin prisa, con pausas frecuentes, proporcionándole un modelo de habla claro y lento.
  • Una de las cosas más recomendables es dedicarle a nuestr@ hij@ un tiempo exclusivamente para él/ella cada día, disfrutando de ese rato juntos y sin forzarle a hablar continuamente. Durante ese tiempo debemos utilizar con él/ella un habla lenta, tranquila y relajada (podemos jugar a “hablar como los caracoles” que van despacito, despacito).
  • Debemos reducir el número de preguntas que les hacemos a nuestr@s hij@s. En lugar de preguntar es mejor hacer comentarios sobre lo que nos está contando (por ejemplo si ha estado jugando con un amigo en el parque podemos decirle: “seguro que lo pasasteis fenomenal”, “podemos invitarle a casa si quieres”…).
  • Es muy importante que todos los miembros de la familia aprendamos a escuchar y respetar los turnos de palabra (nada de intentar hablar todos a la vez, interrumpiendo).
  • Cuando el niñ@ tartamudee debemos procurar “ignorar” ese tartamudeo, que nuestro lenguaje corporal sea relajado (no mostrar, en la medida de lo posible, gestos de impaciencia, disgusto o nerviosismo) y EVITAR SIEMPRE comentarios del tipo: “tranquil@”, “relájate”, “piensa antes de hablar”, “para y vuelve a empezar”, “habla más despacio”, etc., que pueden hacer pensar a nuestr@s hij@s que nos importa más cómo dicen las cosas que el contenido de lo que nos están contando y, sobre todo, que pueden crear en ell@s conciencia de las disfluencias y llegar a generar conductas de evitación que cronifiquen el problema.
  • No imitar NUNCA su forma de hablar y procurad que los niños y adultos de su entorno no lo hagan o no lo ridiculicen por ello.
Niños tartamudosNiña tartamuda

 

Además de todo esto hay algo muy importante que debemos tener en cuenta, y es que, en la mayoría de las ocasiones, la tartamudez provoca en l@s niñ@s (y adultos, por supuesto) grandes inseguridades, miedo a hablar con otros, conductas de evitación de habla, aislamiento, etc. Para poder ayudarles en estos casos se hace imprescindible la intervención de un/a psicólog@. No podemos limitarnos a intervenir sólo en los aspectos del habla. En el tratamiento de la disfemia, psicología y logopedia deben ir unidas para lograr un mayor impacto en el trastorno y minimizar sus consecuencias.

22 de octubre - Día de la tartamudez  Síguenos en Twitter

 

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