Los niños y la Inteligencia Emocional

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Con 2 años los niños son capaces de identificar algunas emociones básicas (alegría, tristeza, enfado), pero a partir  de los 3-4 es cuando empiezan a identificarse las emociones complejas como la culpa, vergüenza, timidez, orgullo… y a identificar los comportamientos que provocan estas emociones y las causas de estas. También sabrán que la memoria y los recuerdos intervienen en los sentimientos, por ejemplo sabrán que si recuerdan una fiesta sentirán alegría.

Los niños de  3-6 años, empiezan a entender emociones complejas como la vergüenza o el orgullo. Por otra parte,  comienzan a establecerse relaciones entre acontecimientos y emociones y entre estados mentales y emociones. Se producen avances importantes en el autocontrol y la expresión de las emociones, adquiriendo otras estrategias más adaptativas que producen mejores resultados al interactuar con los demás.

En el ámbito del desarrollo emocional se ha encontrado una gran variabilidad individual. El establecimiento del vínculo afectivo y el desarrollo cognitivo se han propuesto como dos elementos que podrían explicar estas diferencias.

Con 4-5 años sabrán que las emociones de los otros son causas de sus comportamientos, ya que sus creencias y deseos propios conllevan unas actuaciones u otras. Sabrán distinguir entre emociones reales y fingidas y que las personas pueden sentir de manera muy diferente ante un mismo acontecimiento por cuestiones internas. Por ejemplo, si un niño pierde todas sus canicas al jugar con otro, pero no quiere manifestar su enfado. Los niños de 5 años precediran correctamente que tendrá que fingir alegría o indiferencia.

Con 5-6 años avanzaran en el control y expresión de las emociones que favorezcan la consecuencia de los objetivos y optimizan la adaptación con los demás. Los niños van aprendiendo que para conseguir determinados objetivos deben controlar sus emociones. Por ejemplo, el enfado o las rabietas son respuestas emocionales bruscas que van desapareciendo con la edad porque el grado de control es cada vez mayor.

Es importante destacar que se dan  grandes diferencias individuales en cuanto a la expresión y regulación de las emociones.

Explicación del modelo centrado en la afectividad: Un vinculo de apego seguro en los primeros años  de vida, da seguridad emocional al niño y esto hace que comprenda y regule mejor sus emociones y soluciones de conflictos.

Explicación del  modelo centrado en las capacidades cognitivas: Las habilidades lingüísticas son indicador de un buen desarrollo cognitivo y favorece la comprensión emocional y las habilidades mentalistas de los niños.

  • ¿Cómo se puede trabajar la competencia emocional?

Profesores y también padres pueden mejorar las habilidades emocionales de los niños, trabajando los siguientes aspectos:

  1. Aprender vocabulario emocional para identificar mediante palabras los distintos estados emocionales.
  2. Aprender a reconocer las emociones de uno mismo y en los demás a través de situaciones, juego, canciones..
  3. Aprender algunos aspectos básicos sobre emociones: las emociones cambian, pueden sentir de manera diferente a los demás, se pueden tener más de una emoción hacia algo, todas las emociones son validas, lo importante es lo que se hace con ellas.
  4. Aprender a identificar el enfado y manejarlo: Aprender que el enfado puede impedir la resolución de un problema, aprender a reconocerlo, técnicas para calmarse, buscar formas adecuadas de expresarlo.
  5. ¿Que hacer en situaciones de conflicto? Aprender respuestas alternativas cuando alguien nos pega o molesta. Aprender a expresar  de forma adecuada cuando algo molesta. Aprender a ignorar conductas molestas de los demás.
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