Por una educación de calidad para todos

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Por una educación de calidad para todos

Hace pocas semanas varias compañeras de nuestro centro terminaron un Mooc de la UAMx (Universidad Autónoma de Madrid) titulado “Educación de calidad para todos: equidad, inclusión y atención a la diversidad “, dirigido por Gerardo Echeita Sarrionandia, profesor de la Facultad de Psicología de la UAM y miembro del Consorcio para la Educación Inclusiva (CEI).

Dicho curso contenía la revisión y análisis de los principios que deben regir todo sistema educativos para ser considerado de calidad: equidad, excelencia, inclusión, atención a la diversidad, necesidades especiales, apoyos educativos… Hemos considerado interesante que todo el mundo pueda conocerlos y tener acceso a estos términos y principios.

Hoy os traemos una síntesis de este curso, que recomendamos fervientemente. Este año se ha realizado su segunda edición. Permaneced atentos si os interesa ampliar vuestra formación sobre este tema pues es muy interesante.

Niños entrando en colegio

La educación escolar, que se considera básica y obligatoria para todo el alumnado, busca influir en el aprendizaje de las competencias que se estima serán necesarias para el buen desempeño personal y social de los futuros ciudadanos en un mundo que, ciertamente, no siempre es fácil anticipar cómo será.

Vivimos en un mundo donde cada vez hay más diversidad de formas de ser, sentir, aprender, participar, amar o creer… Esto nos conduce a la imperiosa necesidad de aprender a valorar dicha diversidad y a convivir respetuosa, solidaria y dignamente con ella. 
La escuela debería ser el microcosmos de esa sociedad inclusiva deseada, el lugar privilegiado donde enseñar a todo el alumnado a convivir y aprender con y de la diversidad.

Una educación escolar de calidad sería por lo tanto aquella que permite  que todos los alumnos y alumnas aprendan lo más posible y alcancen el más alto nivel de desarrollo en todos los ámbitos en los que este se produce. Cuando los alumnos y alumnas de un centro no aprenden todo lo que podrían, este no sería una escuela de calidad. Cuando sólo algunos lo consiguen tampoco. La búsqueda de la excelencia y de la equidad es y debe ser la seña de identidad de una educación escolar de calidad.

La excelencia educativa trata de promover una educación integral que favorezca el desarrollo de todas las competencias del alumno: cognitivas, afectivas, sociales, estéticas y éticas del alumno.

No concebimos una idea de calidad educativa donde no estén presentes y bien articuladas la aspiración por una excelencia en los aprendizajes y rendimientos, con la exigencia de que esa excelencia alcance a todo el alumnado, esto es, que se acompase con equidad.

No todo el mundo cree factible alcanzar el difícil equilibrio entre excelencia y equidad. La mayoría cree que buscar la equidad, es decir buscar el máximo rendimiento para todo el alumnado, es muy difícil y, a la larga, se resiente el rendimiento escolar del país y sobre todo de los más capaces. Nosotros nos preguntamos ¿a qué proyecto de sociedad quiere contribuir la educación escolar en su país?  Nosotros nos posicionamos junto a aquellos que quieren una sociedad con mayor igualdad y equiparación de oportunidades, y por eso, creemos en la necesidad de una enseñanza de calidad…para todos. Si acabamos de decir que calidad es excelencia más equidad.

Un sistema educativo que no vale para una minoría de niños, no vale para NINGUNO.

Un dilema y un desafío que surge en todas las sociedades es el relativo a cómo responder con equidad a la diversidad del alumno.

Aprender a reconocer, valorar y convivir con la diversidad humana –en un marco común de derechos y deberes, como es la Declaración Universal de Derechos Humano no es tarea fácil. Es más bien, lo contrario y, todavía, es más un gran sueño por alcanzar.

Fotos de niños de todo el mundo

La nueva perspectiva de actuación como respuesta educativa, que podríamos llamar  inclusiva o de los derechos, tiene como meta la de una escolarización de calidad para todo el alumnado (recuerde; excelencia+equidad).

La perspectiva inclusiva parte de unos principios para dar unas respuestas educativas. Los más llamativos, y que nosotras hemos encontrado más interesantes son:

  • La diversidad del alumnado en sus distintas dimensiones es un valor: la acción educativa debe pensarse y diseñarse, desde el principio, pensando en la diversidad de intereses, capacidades, origen, procedencia o cualquier otra condición personal o social del alumnado.
  • Cualquier alumno o alumna puede experimentar dificultades para aprender en un momento u otro de su escolarización: se asume que todos los alumnos y alumnas pueden tener dificultades para aprender en un momento dado y por razones diversas, y no solo un grupo concreto considerado especial / diferente.
  • Los sistemas de apoyo deben estar disponibles para todos los alumnos y alumnas que los precisen: deben organizarse pensando que cualquier alumno/a puede necesitarlo en diferentes momentos a lo largo de su escolarización.
  • Todo el profesorado debe asumir la responsabilidad del progreso de todos los alumnos o alumnas, sin exclusiones: no se debe depositar la responsabilidad del alumnado más vulnerable en un profesorado especial. Ello no significa que el profesorado “regular” debe ser experto en todo, sino que este debe tener la capacidad de coordinar su propio trabajo con las demás personas del centro para garantizar una respuesta educativa inclusiva.

 Por una educación de calidad para todos: Atención a la diversidad

Los esfuerzos y trabajos que se lleven a cabo para implementar esta nueva perspectiva inclusiva o del derecho van a ser muchos. Hay quienes veras esta realidad una fantasía o una situación de tan difícil, utópica. Pero, sin duda es necesario soñar con esa escuela inclusiva, en la que la calidad no sea privilegio de unos pocos, sino una expectativa para todos. Lo cierto es que ese sueño ya está plasmado en muchas leyes y norma educativas nacionales e internacionales, aunque luego… “la distancia entre lo dicho y lo hecho suele ser enorme “(Echeita,2015).

Nuestros sistemas educativos no fueron pensados ni creados para incluir ni para responder con equidad a la diversidad de los alumnos y alumnas.

La UNESCO (2005)  afirma el propósito de la educación inclusiva es permitir que los maestros y estudiantes se sientan cómodos ante la diversidad y la perciban no como un problema sino como un desafío y una oportunidad para enriquecer el entorno de aprendizaje.

Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos los niños son iguales, sino que todos son diferentes.

Un centro escolar comienza a ser  “inclusivo” cuando se compromete firmemente con la sostenibilidad de un proceso de mejora escolar guiado por valores inclusivos (Ainscow, 2015).

Los “centros inclusivos” han tomado conciencia de la necesidad de cambiar, de salir de su “. “zona de confort”. Las razones para ello son diversas, pero todos ellos han sentido en un momento u otra cierta presión ineludible para iniciar el proceso. Esa presión en ocasiones viene de la toma de conciencia de unos malos resultados escolares, de una pérdida de estudiantes porque muchos “emigran” a cuenta del deterior de su calidad de enseñanza, o porque llegan nuevos estudiantes (procedentes de la inmigración, por ejemplo), a los que se les da una mala respuesta a sus necesidades educativas… La presión también puede llegar de la insatisfacción de las familias.

La escuela inclusiva necesita de unas condiciones para sostener las mejoras e innovaciones necesarias para implementarla (incentivos, tiempo y espacios adecuados…)

¡No achaquemos entonces las dificultades para incluir a determinados alumnos o alumnas a sus condiciones personales! Peleemos para que pueda implementarse, entre otras condiciones, un tiempo adecuado para pensar sobre nuestros valores y acciones, y sobre las consecuencias para el conjunto del alumnado de lo que hacemos, en relación con nuestros valores declarados.

Por una educación de calidad para todos: "Si nos unimos nadie cae"

El aspecto que más influye en la construcción de estas prácticas inclusivas se basa en la actitud del docente. Actitud que se manifiesta sencillamente haciendo sentir bienvenido a cada estudiante que entra en su clase y aprovechando todas las diversidades de sus estudiantes y de sus familias para enriquecer la dinámica de su aula.

La escuela inclusiva es lo opuesto a la uniformidad que viene siendo tan habitual en tantas aulas. Es decir, el esquema de “medida única” para todos conlleva la misma organización de aula, la misma actividad, el mismo material, mismo tiempo, misma forma de presentar los contenidos, misma forma de evaluar… Por el contrario, lo propio de estas aulas es la variedad de opciones sobre qué y cómo aprender, de materiales y de medios; la diversidad de formas de organización del espacios, del tiempo y ritmo de aprendizaje; la riqueza de estímulos y de espacios; la abundancia de oportunidades que el alumnado tiene para interactuar con sus iguales, para pensar juntos, dialogar, disfrutar y apoyarse en el aprendizaje mutuamente…; las múltiples formas de contextualizar lo que se esta aprendiendo…

Si enseñamos a los niños a aceptar la diversidad como algo normal, no será necesario hablar de inclusión, sino de convivencia.

Nosotros compartimos la necesidad de apostar por el cambio hacia una educación más inclusiva. Es por eso que nos hemos animado a compartimos aquí, en esta entrada, los principios que este curso nos transmitió. Nosotras ya compartíamos estos principios y para nosotras ha sido un placer encontrarnos estas ideas de nuevo reflejadas por escrito, ideas que seguramente sigan siendo demasiado idealistas seguramente para muchos. Para nosotras estas ideas o principios se repiten como un mantra en todo lo que hacemos día a día en nuestras aulas de rehabilitación. Es el ideal, es a lo que todos los educadores y como sociedad deberíamos tender.

Como dice Echeita en este curso, la consecución de una educación escolar con mayores niveles de equidad no es algo que se pueda conseguir de la noche a la mañana o de manera definitiva. Es un viaje, es un proceso zigzagueante, con altibajos y retrocesos y no exento de momentos turbulentos, de resistencias y, por qué no decirlo, de renuncias… No se debe tener miedo en este proceso a equivocarse o a correr riesgos. El posible fracaso no debe ser visto como una amenaza a la profesionalidad sino, a la larga, como una oportunidad de aprendizaje y mejora. Los equipos docentes implicados en una educación de calidad para todos, en una educación más inclusiva, no buscan, si algo sale mal, a un culpable individual que les exima de la responsabilidad colectiva. Son equipos docentes con mucha psicología positiva y buen humor, esto es, no hipercentrados en las dificultades o en la ansiedad por los logros por conseguir, sino también saben reír, disfrutar y celebrar sus pequeños o grandes éxitos.

Por último, debemos reconocer que el sistema educativo no es el responsable de los problemas sociales y familiares que afectan tanto y tan profundamente a los alumnos. Alumnos que por estas circunstancias pasan, en ocasiones, a sufrir necesidades escolares y a necesitar de apoyos. Existen otras situaciones –temporales o no; más evidentes o no – en el alumnado que no podemos atribuir, solamente, al hecho de que tengan “malos profesores o profesoras”. Por otro lado, habrá que desconfiar de las iniciativas políticas o de acciones políticas que reduzcan la solución a algunas medidas puntuales o que focalicen el problema de la inequidad educativa en los propios alumnos o alumnas que la viven o en los centros donde se escolarizan.

Los desafíos y problemas complejos requieren respuestas e iniciativas complejas, sistemáticas y globales…

Mejorar los niveles de equidad, inclusión y atención a la diversidad del alumnado nos interpela como ciudadanos y como educadores.

Por una educación de calidad para todos: inclusión

Como educadores no podemos dejar de insistir en la necesidad de asumir la pequeña o gran responsabilidad que a cada uno le corresponde como es la de, en la medida de lo posible, poner en marcha procesos de mejora e innovación educativa que ayuden a conseguir mejores formas de enseñanza y aprendizaje para todo el alumnado ¡sin exclusiones!

Todos y todas, también vosotros o vosotras que nos leéis, tenemos un rol de ciudadanos y debemos cuestionarnos qué podemos hacer “más allá de las puertas de la escuela” para reducir la inequidad educativa que hoy observamos. Es una manera de interpelar al conjunto de la población sobre si queremos, o no, un proyecto de sociedad con mayores niveles de equidad

Con estas preciosas palabras que hacemos nuestras terminaba este curso que tanto nos ha aportado, como maestros y como personas. Es por eso que nos hemos tomado la libertad de recoger aquí un breve resumen de los principios y bases teóricas que fueron expresadas en el mismo. Creemos en la necesidad de compartir estas ideas para que todas las hagamos nuestras en la medida de lo posible y con ello tratar de conseguir un mundo más justo, respetuoso, rico…

En el curso se hablaba del peligro de la grandilocuente expresión “ la educación escolar puede cambiar el mundo”. Nosotros así lo creemos, debemos creerlo. Ofrecer a cada alumno –individualmente- las oportunidades para promover el desarrollo de su personalidad y su capacidad para participar en la sociedad permite no perder ni un solo potencial ni una sola fuerza que pueda aportar su granito de arena para hacer de este mundo un mundo mejor.

Conseguir una educación más inclusiva, una sociedad más inclusiva para todos DEPENDE TAMBIÉN DE TI

Educar en el respeto y la inclusión es tarea de todos.

 

 

 La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien,

sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar su resultado final.”

Vaclav Havel

 mundo unido

BIBLIOGRAFÍA

  • Equidad, inclusión y atención a la diversidad. Cursos UAMx
  • Echeita, G. Martín, E., Simón, C & Sandoval, M (2016). La educación escolar como proyecto social
  • Booth, T. Y Ainscow, M. (2015) Guía para la educación inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación en los centros escolares. Madrid: OEI/FUHEM
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One Response to “Por una educación de calidad para todos”

  1. Laura del Pozo

    Muy interesante!. Sois los mejores!.
    Un abrazo para todos!.

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