Sueños en las noches de verano

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Hoy vamos a dedicar esta entrada a algo tan corriente como misterioso: el mundo de los sueños. En este viaje nos va a acompañar, con sus imágenes, un libro que nos ha encantado y aprovechamos para recomendar: El libro de los sueños, de Shirin Adl.

El libro de los sueños

 

Os va a encantar… ¿Nos acompañáis a soñar? Nosotros invitamos… ¡ Qué empiecen los sueños!

Empecemos recordando que no es lo mismo dormir que soñar. Según la RAE los sueños son “sucesos o imágenes que se representan en la fantasía de alguien mientras duerme”, o lo que es lo mismo, esa “película” que vemos cada noche, de la que solemos ser protagonistas y que no siempre somos capaces de recordar.

 El libro de los sueños

 

Esta producción no aparece en cualquier momento del dormir, sino sólo durante la famosa fase REM. Esta fase ya es de por sí todo un misterio, ya que, aunque estamos profundamente dormidos, nuestro cerebro tiene la misma actividad que durante la vigilia, es decir, actúa como si estuviéramos despiertos. Es por esto que los sueños nos parecen tan reales, y sentimos el dolor, el movimiento, los sabores, etc., de la misma manera que los sentimos cuando estamos despiertos. Con una sutil diferencia: no nos podemos mover. Esto es gracias a un ingenioso  mecanismo de nuestro sistema nervioso que inhibe nuestros movimientos, impidiendo, por ejemplo, que salgamos por la ventana cada vez que soñamos que podemos volar.

 

El libro de los sueños

 

Mientras la función de las otras fases del dormir es la restauración somática (recuperación, reparación de tejidos, etc.), la del sueño REM es la restauración psíquica. El procesamiento, organización y almacenaje de la información se produce, en gran medida, mientras soñamos. Si pensamos que los recién nacidos tienen el mayor porcentaje de sueño REM, podemos entender la importancia de todo esto en cuanto al aprendizaje y al establecimiento de conexiones neuronales (¿Y con qué soñará un bebé?…)

Podemos entender los sueños como una forma de integrar o digerir las cosas que nos pasan y los aprendizajes que hacemos. También como un modo de recordar vivencias pasadas, cosas que nos han impactado de alguna forma o han dejado una huella marcada en nuestra memoria. Del mismo modo, son un escenario donde se plasman preocupaciones, miedos y deseos.  Esto último se ve claramente en los niños, cuando sueñan que son un famoso futbolista o que tienen una granja de ponis hecha de chuches.

 El libro de los sueños

Todos estos elementos se meten en la coctelera de los sueños y se nos presentan de manera desordenada, confusa y fascinante. Todas esas cosas que nos dan vueltas en la cabeza, a veces sin que nos demos cuenta, las cosas que nos asustan o que nos preocupan van apareciendo en la película del sueño. Pero no de cualquier manera, sino camufladas, distorsionadas y mezcladas de tal forma que no las reconozcamos.

 El libro de los sueños

Es en este sentido en el que Sigmund Freud, el gran estudioso de los sueños, describía el proceso de soñar como “el guardián del dormir” ya que, gracias a este disfraz, podemos seguir descansando sin que nuestras preocupaciones nos molesten demasiado. Sin embargo, este guardián, aunque muy eficaz, no es infalible, y de vez en cuando se le cuela algún elemento angustioso; es entonces cuando nos despertamos con un sobresalto.

 El libro de los sueños

 

El momento de ir a dormir nos enfrenta con todo esto, se trata de quedarse a solas con nuestra mente, sin tele, ni móvil ni otros estímulos que nos distraigan de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, miedos, fantasías y deseos ¡Y  encima a oscuras!

Así es fácil entender que muchos niños (y mayores) tengan dificultades de sueño. Es habitual que los pequeños se resistan a ir a la cama que, además de todo lo que hemos dicho, implica separarse de los padres, que van a seguir despiertos en su mundo adulto, del que ellos están excluidos. Para ayudar a los niños en esta transición los cuentos son un gran aliado. Ese leer antes de dormir ayuda a descender el nivel de actividad, supone un momento especial a compartir, y una especie de ritual de despedida a repetir al día siguiente. Por otro lado estimula la fantasía de los niños y les anima a adentrarse en la noche con un montón de historias con las que soñar.

 El libro de los sueños

 

Felices sueños a todos.

El libro de los sueños

 

 

 

 

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