TDAH: Consejos prácticos para la intervención en el aula

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A nuestro Centro Dionisia Plaza acuden muchos niños que han sido diagnosticados de Hiperactividad (TDAH) y, en menor medida, de Déficit de Atención (TDA).

Hoy  os ofrecemos una serie de recomendaciones de carácter educativo que os pueden servir a todos aquellos profesores que tengáis algún niño con este trastorno en vuestras aulas o escuelas. Se trata de unas pautas generales de organización e intervención que a nosotros nos han funcionado o nos suelen funcionar.

Cada niño tiene sus características individuales y personales, por eso tampoco hay dos niños hiperactivos iguales. Las recomendaciones que sirven o han servido para algunos niños hiperactivos puede que a otros no les resulten productivas. Hay que adaptar el tratamiento y las pautas educativas a cada niño.

¿Qué es el TDAH?

Antes que nada vamos a recordar brevemente qué es el TDAH o Trastorno de Déficits de Atención con Hiperactividad en los niños.

El TDAH presenta dos síntomas diana principales: por un lado, la inatención y, por otro la lado, la hiperactividad e impulsividad. Los niños con TDAH pueden presentar los dos síntomas, o solo uno de los dos. Pero hiperactividad e impulsividad van siempre unidas.

Además, los síntomas deben manifestarse al menos en dos contextos diferentes: en la escuela y en el hogar.

El TDAH es el trastorno más frecuente en la infancia. Se estima que lo padece el 3-7% de la población infanto-juvenil, lo que equivale a uno o dos niños por aula.

Es un trastorno neurobiológico innato y con una carga genética importante que afecta de forma variada y persistente la vida de quienes lo padecen. En los niños, el TDAH se da tres veces más que las niñas. En cualquier caso, el TDAH no se origina por problemas familiares, ni por una crianza parental inadecuada.

Los maestros son, sin duda alguna, los profesionales que más pueden hacer en el aula por el aprendizaje del niño hiperactivo.

TDAH niños

 

INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN EL AULA

Una medida de intervención que vemos eficaz desde el centro educativo es que se mantenga un ritmo y una estructura fija en la vida escolar. Este ritmo es una referencia que ayuda a todos a seguir ese ritmo. Pueden planificarse actividades excepcionales, pero lo que debe predominar es la rutina y la estructuración en los tiempos y actividades fijas de aprendizaje. Los niños con TDAH funcionan mejor con rutinas y en un ambiente donde el espacio, el tiempo y el ambiente están más o menos estructurados.

ADECUACIÓN DEL AMBIENTE

Tener en cuenta o reflexionar sobre la adecuación y organización del entorno del niño puede ser una medida preventiva para evitar o reducir los problemas de atención e hiperactividad.

Es conveniente buscar al niño con TDAH un pupitre tranquilo, lejos de la ventana o de la puerta y lo más cerca posible del profesor. Esto le ayudará a controlar sus distracciones. Si su capacidad de atención no mejora, sentarle de espaldas a la clase. Al mismo tiempo se buscará que pueda moverse con cierta comodidad y facilidad sin que por ello distraiga o moleste al resto de  niños. Si no puede moverse, se puede poner nervioso y alterar al resto de la clase. No existe una ubicación ideal del alumno con TDAH. Hay que hacer pruebas a modo de ensayo-error, realizar cambios cada cierto tiempo y adaptarse a las características de cada niño.

Es importante que los niños estén y se sientan cómodos en el aula.

Hay que procurar que los niños puedan estar sentados en una silla y moverse con libertad. Se evitarán actividades para las que se necesite estar en una posición incómoda durante un tiempo muy prolongado (sentados en el suelo o de rodillas para una asamblea, o trabajo de equipo por ejemplo)

Se controlará la temperatura del aula: en ocasiones demasiado calor hace que los niños se pongan demasiado nerviosos.

También conviene reducir distractores en el aula: un aula con una decoración excesiva, con mucha información en las paredes pueden ser un distractor.

Es conveniente que el aula de una sensación de orden: que haya un sitio para cada cosa y que cada cosa esté en su sitio. Esto implica que se debe disponer de espacios para dejar los libros, los cuadernos pendientes de corregir, los diferentes materiales, los juegos…. Y que los niños sepan dónde tienen que dejar cada cosa.

También hay que, en la medida de lo posible, evitar las interrupciones: visitas de profesores al aula, o de otros alumnos que pasan a la clase a dar alguna nota… Del mismo modo se evitarán las situaciones problemáticas: evitar que los alumnos se queden solos sin la supervisión de un adulto; evitar las esperas prolongadas o situaciones de pasividad demasiado duraderas.

 TDAH en clase

 

AYUDARLES A SER ORGANIZADOS

La dificultad para ser organizado suele ser una característica de los alumnos con TDAH. El profesor debe saber que habrá que gastar mucha energía en este aspecto, sobre todo al principio de la intervención.

Estos son los aspectos en los que debes ayudarle de manera progresiva:

Ayudarles a comprender y manejar el horario de clase. También conocer el uso de la agenda. En realidad lo que deben anotar, ya sea en el cuaderno, en una libreta o en la agenda, es la lista de tareas pendientes. Como profesor has de dejar un tiempo breve al final de la clase para que realicen las anotaciones. El profesor no es quien debe anotarle los deberes, pero sí dejar tiempo para hacerlo y supervisar lo que hace.

Enseñarles a colocar cada cosa en su sitio y  preparar en la mesa solo lo necesario, retirando cualquier cosa que le pueda distraer (es por eso que no pueden traer juguetes al colegio)

Organizar el cuaderno: escribir la fecha cada día en el lugar correspondiente, respetar los márgenes, dejar espacio entre ejercicio y ejercicio

 TDAH en el aula

 

MATERIALES PARA ALUMNOS CON TDAH

Una estrategia que parece efectiva con este alumnado, al menos al principio, es  trabajar con un cuaderno único para todas las asignaturas. Pero el cuaderno no se divide en diferentes asignaturas, es decir, no se hacen apartados para cada materia en distintas partes del mismo, sino que se va escribiendo de manera continua. Cuando el niño ya domina la organización del cuaderno, se pueden ir introduciendo algunos cuadernos diferentes.

El mejor cuaderno para el niño con TDAH es un cuaderno con grapas (las anillas se enganchan, se abren,  estorban pa escribir…), de tamaño A5  o tamaño cuartilla (se reduce el espacio gráfico de la hoja de papel y contribuye a que se centren más), y  de una sola línea. En general las hojas con cuadritos suelen ser más complicadas para los TDAH porque les desorientan más. La doble pauta, aunque, para los que tienen una letra desproporcionada, les ayuda a limitar el tamaño de la letra, puede resultar para muchos demasiado asfixiante.

El mejor lapicero para el niño con TDAH no existe: habría que probar aquel que mejor favorece a cada niño y con aquel que escriba más cómodo: redondos, triangulares… con adaptadores de silicona blanditos…

En cambio, para los que ya escriben con tinta hemos observado, como también señala el pedagogo Jesús Jarque, que los bolígrafos de gel favorecen una escritura más fluida, menos esfuerzo al escribir y menos fatiga que los bolígrafos de tinta más clásicos. Además, para los niños con TDAH, es recomendable que utilicen un solo color. A veces es habitual que los alumnos de 5º y 6º de Primaria utilicen el negro para los enunciados y el azul para las respuestas. Este sistema no hace más que enlentecer su respuesta.

TDAH en niños

 

ACTIVIDADES Y EXPLICACIONES DEL PROFESOR

Siempre se han de intentar dar pocas instrucciones claras y concretas de lo que quieres que hagan: di exactamente lo que tienen que realizar, no lo que quieres que eviten. Intenta dar instrucciones sin criticar comportamientos o resultados anteriores.

Con el niño con TDAH puede funcionar la “técnica del altavoz”, que menciona  el profesor Jarque en su libro, consiste en dejarle hacer a él de “altavoz”, nada más dar las instrucciones, recordando a los compañeros lo que hay que hacer.

Antes de dar explicaciones suele ser útil utilizar un “organizador previo”, un índice u esquema de los contenidos que se van a abordar.

También es interesante secuenciar la dificultad de las actividades: dividir en pequeños pasos de menor a mayor nivel de dificultad, y presentar

En ocasiones habrá que adaptar el formato de respuesta: hacer que el niño no tenga que copiar los enunciados de las tareas, presentarles actividades de respuesta más simple, como puede ser subrayar, tachar, unir, marcar determinada respuesta, rodear…

Otra pauta interesante que se puede emplear con los alumnos con TDAH a la hora de afrontar las actividades, es lo que se llama actividades sin lápiz ni papel: visitas escolares, observar tickets de compra, buscar información en la biblioteca, observar periódicos, hacer entrevistas…

Hay que priorizar actividades divergentes: aquellas en las que se permiten diferentes soluciones y todas pueden ser válidas y correctas. Tienen la ventaja de que se adaptan a las capacidades y al nivel de competencia de cada niño. Son actividades para todos.

En la medida de lo posible, también suele ser interesante utilizar los intereses del niño y emplearlos como elementos motivacionales, aquellas que se encuentran dentro del campo de interés del alumno: elementos de colecciones, de juegos, de una película, dinosaurios, princesas… Esto le ayudará a aprender de una manera más eficaz siguiendo los programas de aprendizaje asociado

Actividades de comprensión de instrucciones

La comprensión de instrucciones escritas es uno de los puntos débiles de los alumnos con TDAH. Este tipo de tareas exige comprensión lectora pero sobre todo, atención y memoria de trabajo. Una primera medida consiste en incorporar tareas específicas de comprensión de instrucciones. Existen materiales publicados con este tipo de tareas específicas en internet. Cuando estas tareas se trabajan de manera sistemática, los alumnos aprenden a prestar más atención y a centrarse más en las demandas del texto.

A veces es interesante implantar un estilo de enseñanza cognitivo reflexivo: trabajar las autoinstrucciones.

 

TDAH infantil

 

OTRAS MEDIDAS INTERESANTES QUE SUELEN FUNCIONAR

El paseo legal

Como el niño con hiperactividad e impulsividad necesita moverse, es interesante lo que Jesús Jarque propone como “la técnica del paseo legal”, es decir, que le facilites la posibilidad de moverse pero sin incumplir las normas: llámalo a tu mesa de vez en cuando, que borre la pizarra, que reparta los cuadernos o las carpetas, que lleve algo a un lugar de la clase, que riegue las plantas… Algunos profesores sitúan la cartera del niño en el fondo de la clase de manera que se tiene que levantar hasta allí para guardar los libros en cada cambio de asignatura.

Las tres fichas

Algunos niños con hiperactividad solicitan constantemente ir al baño. En realidad es la excusa perfecta para poderse mover… a modo de paseo legal. El problema es que muchos quieren ir con demasiada frecuencia. Para controlar esta situación, te proponemos que le limites el número de veces que puede hacerlo. Para ello, se entregan tres fichas al niño y cada vez que va al baño, introduce una de ellas en un bote. Es una forma de ayudarle a autorregular su conducta.

El reloj de arena

Puede servir de ayuda el uso de un reloj de arena (de 2, 3 ó 5 minutos) para limitar el tiempo que disponen para responder a cada pregunta, para terminar un ejercicio, una actividad o una tarea. Nuestra experiencia nos dice que esta medida suele ser efectiva ya que les ayuda a marcar un ritmo de trabajo y a tener una referencia. Les gusta. Aunque a veces ha sido contraproducente porque el niño se distrae más todavía en mirar cómo cae la arena o en juguetear con él.

TDAH

El uso de pegatinas

En algunos casos se usan las pegatinas, las caritas sonrientes o los semaforos como reforzadores de conductas adecuadas. Se trata de una medida temporal, que trata de modificar la conducta y ayudar al niño a entender que él puede controlar en gran medida su propio comportamiento. Solo es efectiva esta medida para conductas muy concretas y delimitadas en el tiempo. A un niño con TDAH a lo largo de la mañana le ha dado tiempo a portarse mal, muy mal, bien… Debe ser concedida inmediatamente se realice la conducta adecuada.

Garantizar tiempo de juego

Aunque en ocasiones es lo que más les duele y lo que mejor funciona,¡  evitar castigar sin recreo!. El tiempo libre es una necesidad para el niño y lo es más para el que presenta TDAH. Si puede ser es conveniente que el tiempo libre incluya juego al aire libre, ejercicio físico o practicar un deporte. Para estos niños es primordial. Los días de lluvia en los que no pueden salir al patio exterior suelen ser días muy duros e intensos para ellos, al igual que los días de intenso calor.

 TDAH infantil

 

La hiperactividad es uno de los síntomas diana del TDAH y uno de los aspectos más disruptivos en el aula y no podemos ni negar ni minimizar sus efectos en el contexto escolar. El profesor debe ser comprensivo y entender la situación: el niño o la niña con TDAH presenta un exceso de energía que no puede gestionar, es un comportamiento que no lo puede controlar.

El profesor debe partir su intervención con unas expectativas realistas frente al comportamiento hiperactivo. No es realista pretender conseguir que el niño o la niña esté sentado y quieto toda la mañana o una sesión de clase. También se debe evitar etiquetar al niño como nervioso o inquieto, e incluso como hiperactivo. Las etiquetas crean unas expectativas que favorecen que el niño se acomode a ellas: “yo es que soy un poquito nervioso, o hiperactivo” (“ imperactivo” dicen a veces).

Hay que evitar caer en el sobrecontrol, y reforzar su  colaboración y su capacidad de autocontrol.

El TDAH es una parte de la vida del niño. No hay que fijarse sólo en lo que hace mal; hay cosas que las hace bien y otras las hace como cualquier niño: no hay que achacárselo todo al TDAH.  

En todo caso,  el tratamiento de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) requiere de un programa multidisciplinar, adaptado a las características individuales del niño. Esto supone la inclusión de padres, profesores, médicos y psicólogos de todos los niveles de la terapia.

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Jarque, Jesús (2017) Intervención educativa en el TDAH. Madrid: Editorial CCS

Casi todas las recomendaciones aparecen recogidas en este libro que recomendamos fervientemente. También recomendamos cualquiera de los cursos que realiza Jesús Jarque, también online en páginas web como Infosal o Mundoprimaria.

Orjales, I y Polaino. A. (2004). Programas de intervención cognitivo-conductual para niños con déficit de atención hiperactividad. Madrid: CEPE

Orjales Villar, Isabel (2002) Programa de entrenamiento para descifrar instrucciones escritas. Madrid: Editorial CEPE

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