Dificultades en el Aprendizaje de la Escritura

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Según el Diccionario de la Lengua Española, escribir es representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie; comunicar a alguien por escrito algo.

to-write-774648_1280Escribir no es un proceso mecánico. La escritura es un proceso muy complejo, en el cual la persona que escribe pone en juego complejas operaciones mentales. Los procesos psicológicos y neurológicos que intervienen en este tipo de aprendizaje son diferentes a los de la lectura, ya que la escritura exige hábitos motores y perceptivo-motores que la lectura no necesita.

Muchos padres nos preguntáis cuál es el momento adecuado para enseñar a vuestros hijos a escribir. Y la verdad es que hay opiniones variadas y contrapuestas entre las diferentes escuelas y metodologías. Pero lo que sí es innegable, es que deben de coexistir ciertas condiciones previas que faciliten el aprendizaje. Partimos de la base de que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje que debemos respetar; pero el requisito indispensable para aprender a escribir es la presencia de Lenguaje Oral.

1. Los cimientos de la Escritura

Existen unos aprendizajes básicos que son necesarios para el proceso escritor, que son los siguientes:

a) Ámbito psicomotor:

  1. Lateralización del esquema corporal en el cuerpo y en el espacio gráfico. La lateralidad es la preferencia que mostramos la mayoría de las personas por un lado de nuestro cuerpo y hace posible que nos orientemos en el espacio y el tiempo. Generalmente, hasta los 6 años, la lateralidad no tiene por qué estar totalmente definida. Antes de aprender a escribir, es importante que el niño se haya decantado por una mano u otra. Una lateralidad más definida puede provocar errores ya que sin una buena organización lateral, el niño no sabe si la escritura tiene que ajustarse a un patrón de ordenamiento diestro o a uno zurdo (por ejemplo, no saben si “el”/”le” o “se”/”es” significan lo mismo).
  2. Motricidad estática: equilibrio postural, independencia segmentaria del brazo, las manos y los dedos.
  3. Motricidad dinámica manual: control y coordinación de los movimientos ejecutados por el brazo, la mano y los dedos. Direccionalidad de los movimientos de la mano de izquierda a derecha (o derecha a izquierda, en predominancia zurda), automatización de los giros rotacionales en la dirección de la escritura de la mano dominante, control de la presión muscular de los dedos y de la prensión de manos-dedos.

b) Ámbito perceptivo:

  1. Percepción auditiva: discriminación, constancia, integración y memoria auditivas.
  2. Percepción visual: coordinación vasomotora (recorrido de camino y trazado de líneas, ejecución de bucles), discriminación figura-fondo (figuras, letras y números), constancia de la forma y memoria visual (recuerdo de figuras, formas, colores, palabras, números, sílabas y letras).

c) Ámbito de pensamiento lógico:

  1. Operaciones lógicas concretas: de conservación, clasificación de correspondencias (significante oral y significado, significante escrito y significado, fonema-grafema) y de inclusión (fonema-sílaba, sílaba-palabra, palabra-oración), seriación (de fonemas, sílabas o palabras), composición (de sílabas, palabras u oraciones).
  2. Estructuración espacial: orientación.
  3. Estructuración temporal: estructuración rítmica (manipulativa y gráfica) y ordenación temporal.

d) Ámbito afectivo-emocional: desarrollo personal (hábitos de autocuidado, autoestima); adaptación social, especialmente la escolar; equilibrio afectivo-volitivo (deseo de aprender); adecuación del método de enseñanza.

2. Dificultades en el Aprendizaje de la Escritura

 En la etapa de Educación Primaria las dificultades de aprendizaje de la lectoescritura representan un considerable porcentaje dentro de las dificultades de aprendizaje en general. El retraso lector o escritor no sólo entorpece el progreso escolar sino que tiene efectos a largo plazo: afecta en el autestima y el autoconcepto, en sus metas y aspiraciones. Las dificultades de Aprendizaje de la Escritura se clasifican en:

a) Errores ortográficos (disortografías):

1. Errores en la ortografía natural:

  • Sustituciones: de letras similares (a/e, v/u), simétricas (p/q, p/b…).
  • Inversiones: de grafemas dentro de una sílaba (anta/nata, crane/carne, bulsa/blusa); de sílabas en una palabra; de palabras.
  • Omisiones de letras.
  • Adiciones de letras.
  • Unión y/o separación inadecuada de palabras.

2. Errores en la ortografía visual:

  • Confusión de fonemas con doble grafía (b/v, y/ll).
  • Confusión de fonemas con dos grafías en función de las vocales débiles (/g/, /k/, /z/, /j/).
  • Omisión de la letra “h” por no tener correspondencia fonética.
  • Confusiones derivadas de usos fonéticos distintos del normativo (ceceo…).

Presenta distintos niveles de gravedad que oscilan entre leve y grave. El grado leve se manifiesta por omisión o confusión de artículos, plurales, acentos o faltas de ortografía debido a desconocimiento o negligencia en las reglas gramaticales. Se considera grave cuando existen dificultades relacionadas con la correspondencia fonema-grafema y aparecen errores de omisión, confusión y cambio de letras, sílabas, palabras, adiciones y sustituciones.

b) Errores gráficos (disgrafías):

Afectan a la forma, al tamaño o al trazado de letras o números, y a la dificultad de mantenerse en un mismo renglón, guardar márgenes o esparcir incorrectamente las letras, palabras y renglones.

Como características disgráficas se señalan dos tipos de síntomas relacionados. Los primeros, denominados signos secundarios globales, comprenden la postura inadecuada, soporte incorrecto del instrumento (lápiz, bolígrafo, etc.), mala presión del mismo o velocidad de escritura excesivamente rápida o lenta. Por otra parte, los síntomas específicos, ponen su atención en elementos del propio grafismo como gran tamaño de las letras, letras inclinadas, deformes, excesivo espaciado entre letras o muy apiñadas, enlaces indebidos entre grafemas, letras irreconocibles y, en definitiva, texto de difícil comprensión.

 

c) Errores en la composición:

Se refieren a la incapacidad de expresar por escrito y de forma adecuada un pensamiento, una idea o un sentimiento. Están íntimamente ligados al propio lenguaje del niño.

3. Aclarando términos: Retraso Lectoescritor, Dislexia y Trastornos de la Escritura.

Se considera el retraso en la adquisición de la lectoescritura como un desfase en su desarrollo; sería una demora en la adquisición de ciertas habilidades que se requieren para leer y escribir y no una pérdida, incapacidad o déficit para conseguirlo. Se necesita un tiempo mayor que el establecido para su edad, pero este retraso que desaparecerá por sí solo tras la adecuada intervención.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectura y de la escritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo. Según el CIE-10, los disléxicos manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.

Y en los Trastornos de la Escritura, como hemos explicado anteriormente, encontramos la Disortografía y la Disgrafía, que se diferencian de las anteriores en los siguientes aspectos:

La Disortografía engloba específicamente el conjunto de errores de escritura que afectan a la palabra y no a su trazado o grafía. En términos coloquiales, nos encontraríamos ante un alumno con una caligrafía excelente y dificultades en la composición. En la Dislexia, por ejemplo, encontraríamos ambas facetas afectadas (trazado y composición).

Y la Disgrafía es un trastorno de tipo funcional que afecta a la escritura, en lo que se refiere al trazado o la grafía (ámbito neuro-perceptivo-motor) sin que exista daño motor grave que pudiera condicionar la calidad de la escritura. No se puede hablar de disgrafía hasta que no se ha completado el período de aprendizaje. Las causas de la disgrafía más comunes son dificultades en la eficiencia motora, en el esquema corporal y también intervienen factores de personalidad.

Para finalizar esta entrada, consideramos que es muy importante conocer algunos signos de riesgo, con el fin de conseguir una detección precoz (aunque la detección precoz es muy compleja, ya que el aprendizaje se da en un proceso largo que se inicia en Educación Infantil y se completa en la Educación Primaria). No obstante, hay que estar atentos a algunas señales que aparecen en la primera infancia, como son el retraso en le habla, el retraso psicomotor, dibujo pobre, poca motivación para el trabajo, dificultades de atención…

Como recomendaciones finales, siempre valora más su esfuerzo que su rendimiento; reconoce sus éxitos y reforzarás su confianza; evita comparaciones, ni con hermanos ni compañeros. Nunca ridiculizarles por sus errores. Acércate a sus gustos, comparte sus libros, se creativo…

 

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